Ojalá ser tímida o no se pudiera elegir, pero no se puede. Muchas personas creen que es súper fácil cambiar de forma de pensar y decir: "Hey, voy a ser yo misma y hablar lo que se me ocurra en el momento. ¿Por qué no?". Pero no es tan fácil. Si no tenéis este problema (porque sí, es un maldito problema) no sabéis lo que mentalizarte antes de salir de casa en frente del espejo diciéndote a ti misma que vas a ser muy abierta con todo el mundo, pero después llegar e intentar hablar y no saber qué decir la mayoría de veces. A veces es porque no sabes qué decir y otras porque crees que el comentario no es lo suficientemente bueno como para decirlo, pero entonces ya ha pasado ese tema y están con otro del que tampoco sabes qué decir, ya sea por miedo o por otro motivo. Y entonces te tachan de antisocial, de borde. Entonces llega lo siguiente, el momento en el que por una vez que te atreves a decir algo, empiezan los comentarios en plan: "¿Tú sabías hablar?", "¡Oh dios mío, has hablado!", etc., los cuales te quitan las ganas de seguir hablando con esa persona. Ah, también está ese momento en el que tu grupo quiere quedar y nunca cuentan contigo: "Ah, es que no te invitamos porque no creíamos que fueses a venir." No digo que todo sea la culpa de ellos, pero joder, no sabéis lo que molestan ese tipo de comentarios. Si tan solo se pudieran esforzar un poco y callarse, darme tiempo para poder adaptarme y coger confianza, si tan solo pudieran hacerme sentir parte de la conversación, se darían cuenta de la persona que soy. Porque en el fondo soy muy habladora, me gusta cantar, me río muchísimo todo el rato... pero claro, solo sí me das una maldita oportunidad, y no me juzgas desde el primer momento en el que hablamos. Dame una oportunidad para que me conozcas y verás que no te defraudaré. Te quedarás sorprendido y dirás "¿siempre has sido así?". Pero hasta entonces, seguiré callándome y siendo "la tímida", y te habrás perdido el conocer a una gran persona.


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