Ojalá ser tímida o no se pudiera elegir, pero no se puede. Muchas personas creen que es súper fácil cambiar de forma de pensar y decir: "Hey, voy a ser yo misma y hablar lo que se me ocurra en el momento. ¿Por qué no?". Pero no es tan fácil. Si no tenéis este problema (porque sí, es un maldito problema) no sabéis lo que mentalizarte antes de salir de casa en frente del espejo diciéndote a ti misma que vas a ser muy abierta con todo el mundo, pero después llegar e intentar hablar y no saber qué decir la mayoría de veces. A veces es porque no sabes qué decir y otras porque crees que el comentario no es lo suficientemente bueno como para decirlo, pero entonces ya ha pasado ese tema y están con otro del que tampoco sabes qué decir, ya sea por miedo o por otro motivo. Y entonces te tachan de antisocial, de borde. Entonces llega lo siguiente, el momento en el que por una vez que te atreves a decir algo, empiezan los comentarios en plan: "¿Tú sabías hablar?", "¡Oh dios mío, has hablado!", etc., los cuales te quitan las ganas de seguir hablando con esa persona. Ah, también está ese momento en el que tu grupo quiere quedar y nunca cuentan contigo: "Ah, es que no te invitamos porque no creíamos que fueses a venir." No digo que todo sea la culpa de ellos, pero joder, no sabéis lo que molestan ese tipo de comentarios. Si tan solo se pudieran esforzar un poco y callarse, darme tiempo para poder adaptarme y coger confianza, si tan solo pudieran hacerme sentir parte de la conversación, se darían cuenta de la persona que soy. Porque en el fondo soy muy habladora, me gusta cantar, me río muchísimo todo el rato... pero claro, solo sí me das una maldita oportunidad, y no me juzgas desde el primer momento en el que hablamos. Dame una oportunidad para que me conozcas y verás que no te defraudaré. Te quedarás sorprendido y dirás "¿siempre has sido así?". Pero hasta entonces, seguiré callándome y siendo "la tímida", y te habrás perdido el conocer a una gran persona.
viernes, 26 de agosto de 2016
jueves, 18 de agosto de 2016
Hay días.
Hay días en los que todo me sale mal, días en los que solo me apetece llorar pero no puedo. Lo que pasa es que normalmente esos días ocurren de vez en cuando, pero parece que a mí me pasan casi siempre. Y me siento estúpida escribiendo esto y no me gusta. Me cuesta demasiado plasmar en este texto que estoy cansada de vivir bajo mi piel, de no tener nada claro mi futuro, porque ni siquiera estoy segura de qué se me da bien. Simplemente no encajo del todo en ningún sitio. Hace tiempo estaba cien por cien segura de la música, de que el oboe, era lo mío, ¿pero ahora? Ya no tengo nada claro. Porque es coger el instrumento, poner mis labios sobre la caña, soplar, y no escuchar nada que me guste. La música en sí sigue despertando cosas en mi interior que nunca sabré comprender. Pero cuando yo intento hacer la música, ya nada es como yo quiero. ¿Qué me está pasando? Creo que ahora es cuando me estoy dando cuenta de que quizás el mal humor que tengo últimamente sea por eso, y no por las excusas que digo día a día. ¿Pero qué debo hacer? ¿Echar por la borda todo lo que he ido construyendo desde los cuatro años? No quiero. Pero mi fuerza para levantarme cada mañana y echar cara a los problemas diarios se me va acabando.
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