sábado, 30 de julio de 2016

Curioso, ¿no es así?

La verdad es que si tuviera que describir con una sola palabra lo que ha ocurrido no elegiría "triste" por ejemplo, sino que elegiría la palabra "curioso". Y es que es muy curioso cómo cambian las personas de un día a otro, y no os confundáis, no estoy echando la culpa solo al otro, porque no, yo también he cambiado. Una de las pruebas de mi cambio es que hace unos meses quizás esto me hubiera sentado demasiado mal. No obstante, aquí estoy, con un extraño gesto en mi cara. ¿De confusión? ¿De no saber qué vendrá a continuación? Más bien de impresión, creo yo... Ni idea, pero bueno, hay que tener los brazos abiertos hacia lo desconocido.
Como iba diciendo, las personas cambian día tras día, y cuando lo hacen no avisan y no tienen miedo de poder hacer daño a los demás de su alrededor. Pero la vida sigue transcurriendo. ¿Qué es lo peor que te puede pasar? ¿La muerte, tener una fuerte enfermedad, perder a un ser querido para siempre? Y aún en esas circunstancias, la vida camina y si te despistas, te deja atrás. Por eso, por mucho que quizás pueda doler perder a un amigo, los segundos, los minutos y las horas pasarán a la misma velocidad; los días, los meses y los años correrán en contra de tu voluntad, quieras tú o sin desearlo.
Y sí, eso es lo que me ha pasado. Una de las personas que me habían prometido de estar a mi lado para siempre, se ha ido, sin avisar. Hemos pasado de hablar todos los días, a no dirigirnos una palabra. Puede que ahora te preguntes: "¿Has tenido la oportunidad de evitarlo?" Te contesto en seguida: probablemente. ¿Que por qué no lo he hecho? También te puedo responder a eso: porque estoy harta de ser la que siempre tiene que dejar atrás su dignidad y su orgullo, la que siempre se tiene que arrastrar y arreglar todo. Y esta vez tuve la sensación de que ella debía largarse. Ni siquiera sé si nuestros caminos volverán a cruzarse. Además, como leí en un libro una vez: "Cuando las cosas se rompen, lo que impide recomponerlas no es el hecho de que se hayan roto. Lo que sucede es que una pequeña pieza se pierde. Las demás no encajarían aunque quisieran. La forma ha cambiado definitivamente." Quizás esa pieza perdida es mi miedo a quedarme sola, sin amigos. Ya no lo tengo, no solo porque tengo personas a mi alrededor que de verdad se interesan por mí y que me quieren sin pegas, sino porque ya tengo claro que yo debo seguir siendo como soy, porque las personas que se tengan que ir, se irán, y las que tengan que permanecer, se quedarán. ¿Entonces qué sentido tiene sufrir o preocuparse si ocurrirá lo que tenga que ocurrir? Ninguno.
Supongo que lo único que queda por decir es adiós. Realmente espero que te vaya bien, de verdad, que consigas lo que desees y que seas feliz. Tan solo deseo que me dejes serlo a mí.


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